Sobre la independencia editorial

“Esa independencia solo se puede mantener cuando todos, desde los trabajadores hasta los directivos, pasando por los que venden la publicidad y los que estamos en el Consejo de Administración, lo internalizan y se lo creen de verdad. Cuando la extorsión del “si no me gusta lo que dices, no me anuncio” se puede superar con un “anúnciate si quieres y estaré encantado con ello, pero no interferirás por ello en el contenido”. Cuando los suscriptores que tienes y el negocio que generas no dependen de que tal o cual anunciante entre o salga, sino del valor que se genera con la actividad.

La independencia editorial es un valor fundamental. Los medios no son mejores o peores en función de su maquetación, de su tecnología o de su modelo de negocio: lo son en función de su independencia, de su capacidad de decir las cosas aunque molesten a otros. Y como demuestra mi experiencia, ese valor no es únicamente importante cuando eres periodista: lo es también cuando eres profesor, cuando eres analista, cuando eres muchas cosas. En realidad, es un valor importante siempre, para todo. Es un valor que es importante cuando eres ciudadano. Madurar como sociedad democrática implica, entre otras cosas, entender precisamente eso.”  Enrique Dans.

 

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