El relato del apocalipsis

«Se está imponiendo un gran relato, que es el del apocalipsis. Sin un futuro claro y sin una imaginación política que apunte en una dirección clara, nuestra época comienza a estar condicionada por los relatos de un final. Cada cual lo viste a su modo: catástrofes ambientales, el final de una raza (desde posiciones racistas), el final de una civilización, el final de los recursos energéticos, la extinción…Es un imaginario muy potente, que está adquiriendo las características de un relato único. Si no hacemos un esfuerzo de contraimaginación política, a lo que tiende todo es a que nos imaginemos un futuro muy negro. Es el sentido común de nuestro tiempo. Y es muy potente, políticamente hablando, porque se basa en las pasiones más primarias del ser humano, que son la preservación y el miedo a extinguirse. La pregunta es cómo contrarrestar este tipo de nuevos catastrofismos sin hacer la trampa inversa, que es prometer futuros maravillosos o simulacros de salvación.

Hay una gestión emocional de la incertidumbre por parte de muchos tipos de poderes políticos, mediáticos, culturales, que hacen de la incertidumbre un caladero de miedos acerca de lo que no sabemos. Y si encima ese no saber está teñido de amenazas y conflictividad, es muy fácil cosechar impotencia y actitudes, tanto individuales como colectivas, a la defensiva. Hay que ver, entonces cómo estar en lo incierto, cómo estar en lo que quizás ahora no podemos imaginar en forma de futuros compartidos, sin caer en la tentación del miedo reaccionario». Marina Garcés, filósofa.

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